Un Festival sin su zona de acampada, y con un cartel tan escaso en grupos punteros, que bien podía haberse celebrado en una sola jornada. El viernes Slayer, que no se que me pasaba que lo veía todo negro… Y el sábado Pearl Jam, con un estadio de fútbol a reventar y a su merced… 

Foto Domingo J. Casas

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